La pregunta que muchos nos hemos hecho alguna vez y que pocos se atreven a contestar.
Quizá sea porque el asunto tiene tema y sobre todo … truquillos y secretos!
Pero vamos a intentar echar algo de luz sobre esta “esotérica cuestión”.

Problemas en el bordado de una txapela

El primer problema con el que nos vamos a encontrar al intentar bordar una txapela es su forma de “calamar” o “seta”. La boina es una gorra plana de lana sin visera, redonda y confeccionada de una sola pieza. Para hacer el hueco donde calza la cabeza el tejido se va cerrando y si vemos la txapela lateralmente queda un doble tejido uno sobre otro. Para bordar la txapela con bastidor accedemos por el hueco para la cabeza. La clave está en que cuando coloquemos el bastidor en la máquina de bordar debemos evitar que ambos tejidos (el que queda por arriba sujeto al bastidor y el que queda suelto por abajo) se grapen el uno al otro por el cosido de la máquina de bordar.

Si la forma de la boina es uno de los obstáculos que encontraremos para bordar txapelas, la otra dificultad será lidiar con el grosor del tejido pues al estar hecha de lana compactada su consistencia es bien gordita.

Resumiendo, estas dos limitaciones comentadas, hacen que los bordadores de txapelas encontremos dos dificultades que debemos intentar salvar:

1) El grosor del tejido nos dificulta ajustar el bastidor, aunque con un poco de práctica lo conseguiremos. No obstante como ya veremos, no será suficiente con que consigamos colocarle el bastidor a la txapela. Luego necesitaremos campo suficiente de bordado para llegar a los bordes de la txapela y difícilmente lo conseguiremos con un bastidor de esa forma o tamaño. Pero es que además, nos encontraremos con el segundo problema.

2) La forma, al no ser un tejido plano con un anverso y reverso sin más, al bordar, la máquina puede nos puede coser tanto el tejido de arriba como el de abajo cerrando la txapela y dejándola inservible.

¿Cuál es la solución para que podamos bordar txapelas?

En principio contestaremos esta pregunta con la trillada frase: “cada maestrillo con su librillo”. En realidad cada taller de bordados ha encontrado soluciones de las más diversas, desde inventarse un bastidor especial con una rotación especial y patentarlo, pasando por quienes se han hecho fabricar bastidores circulares grandes a medida (en madera, poliuretano o incluso metálicos) adaptados al tamaño de la txapela txapeldun, hasta los que han adaptado aditamentos y utillajes especiales a la máquina de bordar para facilitar el bordado de txapelas.

Ninguna de estas alternativas nos dará la solución perfecta. Todas ellas tienen sus pros y sus contras como veremos.

• La solución de bastidores especiales tanto los de rotación y patentados como los circulares de amplio tamaño fabricados especialmente nos ofrecerán la ventaja de que son más productivos y nos harán el trabajo más fácil. Podremos ver como se borda la txapela en todo momento. Sin embargo, el bordado puede quedar, o bien muy hacia el centro de la boina, o bien podrá deformar las letras cerrándolas si intentamos bordar más cerca del borde de la txapela. La desventaja por lo tanto de esta solución es que tendremos menos versatilidad de diseños y puede que los bordados nos queden menos elegantes. El diseño de la txapela será más bonito, más vistoso y mejor compensado cuando consigamos llegar con el bordado a los 2 cm o 2,5 cm del límite del vuelo, incluso cuando bordemos letras complicadas como la muy solicitada Vasca Berria.

• La otra solución para bordar txapelas es, como solemos decir, un poco en broma y un poco en serio: “el método tradicional a ciegas”. Al igual que el anterior tenemos sus ventajas e inconvenientes con esta técnica. Lo complicado es que nos requerirá mucha práctica y experiencia porque es menos fácil y menos productivo que la solución anterior.

No utilizaremos bastidores tubulares en modo alguno. Lo que haremos será coger la txapela como si fuera un calamar y darle la vuelta, ponerla del revés. Pegaremos la parte plana de la boina del revés con adhesivo sobre entretela en un bastidor continuo y haremos el bordado con la maquina bordando por adentro del hueco donde se calza la cabeza. De ahí la mayor complejidad y porque decimos que bordamos a ciegas. En realidad no es tan así pero algo de eso hay, pues el hueco de la txapela es estrecho y el tejido circular hace forma de bolsa, entonces no podemos ver el bordado directamente si no es asomándonos por el hueco de la boina u observándolo por detrás.

Con tiempo y mucha práctica esto deja de ser un problema. Hasta tanto logremos las habilidades necesarias, tendremos que tener el cuidado de que la txapela no se nos mueva y provoque que el bordado nos haga pliegues en la lana o que quede movido o descentrado en relación a la forma circular de la boina.

La gran ventaja de este método de bordado de txapelas es que podemos llegar con el bordado hasta los límites del volado si quisiéramos así como utilizar todo tipo de letras y diseños sin restricción alguna. Y si lo hacemos bien, podemos lograr acabados excelentes.

Conclusiones

Hemos visto txapelas bordadas con diseños y acabados muy bonitos independientemente de cuales hayan sido las técnicas de bordado que se hubieran aplicado y de los trucos que cada especialista utilizara para conseguir los mejores resultados. Por esta razón, atrevernos a decir que una forma de hacer txapelas personalizadas pueda ser mejor que otra sería osado de nuestra parte. Más bien nos reiteramos en lo dicho de que no existe el método perfecto.

Queda claro que cuando se dice que la txapela bordada es toda una artesanía, realmente lo es. Hay mucha labor manual, tiempo, dedicación y seguramente bastantes de estas “cargadas” hasta poder alcanzar la experiencia suficiente para dominar este arte maravilloso de las txapelas y bordados.

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